27.6.05

Mariposa nocturna. ( 2 In- fame)

¡Devuelve a la desnuda rama,

nocturna mariposa,

las hojas secas de tus alas!

-José Juan Tablada.

Un pueblecito.

Yo he llegado a media mañana a este pueblecito sosegado y claro; el sol iluminaba la ancha plaza; unas sombras azules, frescas, caían en un ángulo de los aleros de las casas y bañaban las puertas; la iglesia, con sus dos achatadas torres de piedra, torres viejas, torres doradas, se levantaba en el fondo, destacando sobre el cielo limpio, luminoso. Y en el medio, la fuente deha caer sus cuatro chorros, con un son rumoroso, en la taza labrada. Yo me he detenido un instante, gozando de las sombras azules de las ventanas cerradas, del silencio profundo, del ruido manso del agua, de las torres, del revolar de las golondrinas, de las campanadas rítmicas y largas del vetusto reloj. -Azorín.

Im In

Bajé una cuadra de las estándar infonavit y llegué a la parada del autobús. A las doce menos cuarenta minutos lo abordé. Pagué diez pesos para viajar hasta la ciudad. Me acomodé en el primer asiento en el extremo de la ventana. Una chica con su hija estaba a mi izquierda. La niña se entretuvo jalando mi pulsera mientras yo releía Pedro Páramo. La niña era blanca, y parecía un angelito (aunque suene inverosímil, era hermosa), Me sonrió con su inocencia. Me cautivó la lectura y dejé de prestar mi atención a mi entorno. Juan Preciado estaba muerto de miedo. Literalmente. Llegué a la ciudad.
- ¡Sabe dónde se para la ruta tres?- pregunté a un viejito que vendía algo... –Pasa las dos callecitas, Sí esas, y dónde está aquel señor de azul, ahí la espera- Gracias. Reencaminé lo del otro lado del boulevard. Cinco segundos, llegó la ruta tres. Pasaba frente a la Facultad de Derecho cuando mi celular vibró: "¿Cómo estás? ¿Cómo te fue?; Muy bien, espero tu mensaje". Apenas iba para allá. Finalmente llegué y encendí un benson, sí, mentolado, pero apenas subí la primera rampa tuve que apagarlo, se me fue el aliento, tardé para recuperarlo, vi las interminables escaleras y maldije, pero me arrepentí, me dijeron que si maldecía se me regresaba, además debía ser buena gente, si no, se me cebaba la entrada a la universidad. Llegué a la Unidad Académica y la miss estaba ocupada. Esperé. Pedí agua. Me senté. Esperé. –Pásele. –Gracias, vengo por mi carta de aceptación.
En fin. No me la dieron. Parece que ya no dan carta. Estoy en la lista de aceptados en la Unidad Académica de Letras. Sí, yo también me pregunto cómo suceden estas cosas...

La china. De Chavela Vargas...

Mi china me conoce ya hasta en los pasos,

pero si piso juerte se queda en duda,

y si voy tarde en la noche piso despacio

me saco las espuelas pa´ no hacer bulla.

Chinita de mi vida

vení vení

No seas tan huraña que so´ pa´ mi

Ya lo saben todos que como yo,

naiden te quere

Cuando voy pa´ mi rancho tarde en la noche

desensillo el caballo junto a la puerta

y mi china me espera con sus reproches,

pero cuando me acuesto

se queda quieta...

Chinita de mi vida

Vení vení

No seas tan huraña que so´ pa´ mi

Ya lo saben todos que como yo

Naiden te quere.

Yo soy jinete viejo pa´ los amores.

No concibo palenque pa´ embramarme,

y como conozco el zarape por sus colores,

tan conozco la yegua

antes de montarme.

Chinita de mi vida

Vení, vení,

No seas tan huraña que so´ pa´ mi

Ya lo saben todos que como yo

Naiden te quere.

La memoriosa Uni verZal.

Hace algunos libros conocí a mis hermanos. Recuerdo, cómo si las tocara ahora mismo, la gracia de sus manos en el primer saludo. Nos reuníamos en el pasto, frente a las aulas, cada cincuenta minutos, diariamente, ahí hablábamos, reíamos, llorábamos, abrazábamos, callábamos, vivíamos, como si fuera la primera vez. El mundo lucía nuevos colores, nuevas brisas, la escuela resultaba, de manera inexplicable, por renovada ocasión, un lugar en que aprendíamos, aprehendíamos. Alimentando hormigas, coronando nuestras sienes con verdes tiaras, nos descubrimos ocho seres. Algunos nunca conectamos. Otros nos sentimos hilados con la misma lluvia. Somos cinco, nos hemos rezagado a algunas cartas, un álbum de fotografías digitales, románticos puentes, algunas cervezas, algunos besos, algunos girasoles, nos hemos encomendado a algunas estrellas. Somos cinco almas separadas, olvidadas tal vez, pero unidas en una manta cósmica sobre la que nos recostamos en un pasto inmortal al que cubre un cielo azul adimensional. Navegamos por mares compuestos del mismo arte, capitaneando distintas naves.
Alguien vio a través de una ventana a nuestras almas llorar al unísono. Nos hirió la vida al mismo tiempo, nos atravesó la tragedia por mi destino. Ya hace miles de páginas de eso y les pido perdón por la imprudencia. Agradezco su escuchar y su dolor oculto.
Hemos escrito caminos sin incluirnos, yo misma separé mi cuerpo de sus sitios sin mirar por una última vez sus ojos. Sin abandonarme a sus abrazos. Sólo quiero recordar que sigo regando sus jardines en mi corazón. Que sigo enviando letras al pozo de la memoria. Que sigo honrando a la hermandad con mi lucha. Que estoy con ustedes, aunque en los suspiros no me reconozcan.

Droops of salty zoul.

Hay sábanas de nostalgia,
desconocidas
y las de siempre.
Me envuelven las de siempre, que para mí son desconocidas y mis lágrimas han perfumado de nostalgia.
No siempre se tiene lo que uno quiere, se tiene lo que se merece -dicen por ahí- y es cierto. He enfrentado a la soledad, desde hace mucho tiempo, desde que el espíritu de Julio partió para vivir su destino, desde que dañé su presencia en mi existir. No digo con esto que quienes me han amado desde entonces (que no sean de mi estirpe) no me hayan acompañado, simplemente no me han curado de soledad. Julio fue desde un inicio, un espejo donde mi alma rehusaba reflejarse, un mar donde màs tarde decidí aventurarme, y para siempre, la mejor amistad donde me he de refugiar para celebrar y llorar. Ahora ha pasado el tiempo, y sí, tengo lo que merezco. Una soledad granjeada, una soledad, donde me regodeo y me estiro. Antes de él me incomodaba revelarme, ahora elijo cuando hacerlo. No sé por donde voy con esto, si a un homenaje a Julio o a un reconocimiento de mi estado: estoy sola en este "valle de almas" si, pero por elección, siento cómo mi cuerpo tiene una mejor vestidura, una fortaleza serena, un fruto maduro.
Otra alma empieza a reflejarme, tenuemente, es un espejo que se desgasta con la distancia, a veces me da miedo.
Amar a otro es amarse a uno mismo. Y descubrirlo es doloroso. Descubrir que nunca se ha amado es lo más cercano a la muerte. Yo no morí por que el amor de Julio me envolvió. He muerto. Y aunque pocos creen en la reencarnación, soy Izela. De nuevo. Amando.