21.4.09

Canta Canta Canta

Ando volando bajo… canta mi amadísimo José Alfredo, podría escucharlo toda la vida, y si, así como Chavela (la Vargas) sé que ranchera y alcohólica seré, por que hay su razón de ser. Aunque quizá me emociono demasiado. Nunca he vivido en un rancho (Morelos no cuenta) y no soy alcohólica…ja, al menos eso creo. Pero amo la bohemia y la borrachera, no hay mejor momento que cuando canto La llorona o Alma de acero, con un tequila, una bohemia oscura o seguramente un bloody mary. Pienso en las tantas veces que lo he hecho y como ayer decía, ¿quien se cansa del placer? Soy hedonista… claro, pero realmente he sufrido mucho, la vida me la debe, por eso al menos he sido compensada con mi hermosa marca en la frente (mi alma perversa) y con las cantinas.
Ya mero celebraré mis veintitrés y creo que llevo una buena vida en el último año. Claro, he tenido otros muy buenos, pero como ya pasaron, trataré de resumirlos en buenillos y ya, por que también los he tenido que quisiera no recordarlos jamás, en fin que no importa cantaré y seré feliz sin mirar a quien, jaja, siento no tenerte tan cerquita ningún lector, pa´invitarte n tequilita.
Hoy escuché por vez primera “Te necesito amor” y ahí te la dejo, ningún lector, por que José Alfredo es mi favorito por siempre, como José Carlos Becerra.
Si el corazón doliera,
yo viviría en un grito;
te quiero tanto, tanto, tanto,
que hasta te necesito.
Si el corazón doliera,
yo viviría llorando,
te adoro amor, amor, mi amor;
no sé hasta cuando.
Yo voy a protestar, por tu forma de ser
y el enorme querer que yo te daba;
yo voy a protestar, por tu gran ilusión
y nuestra gran canción, que ya no vale nada.
Si el corazón doliera,
yo viviría llorando,
te adoro amor, amor, mi amor;
no sé hasta cuando.
Yo voy a protestar...

“Ya estás grandecita, ya entiendes la vida, ya sabes lo que haces” Tómala… me duele de oír, cantarla no puedo… nomás que nadie está esperando mis amenazas, si quiero “agarrar mi rumbo e irme”, pero de qué me sirve si mi mugre destino me la canta, me perjura que yo traigo la baraja, y pa´que si el tiene los ases… antaré todas las canciones que pueda el jueves y me pondré hasta…
Canta, canta, canta que tu dicha es tanta que hasta Dios te adora!
:D

19.4.09

Después de respirar hielo.

No puedo hablar. No tengo voz. Y no se me fue por cantar, anoche quería cantar las canciones de La Caravana pero no pude, me fallaba. Hoy así amanecí, pero la aventura me hizo hablar, sin palabras, con sólo toda la delicadeza y pulcritud que pude, hoy me enorgullecí de mi misma, fuerte y delicada, una serpiente hermosa, dije en voz baja lo que más he querido gritar y se escuchó más fuerte, en mi frente la seña de Caín quemó todas las ideas, mis manos fueron dos mariposas hambrientas. Abril vuelve a ser el que yo recuerdo, bajo el cielo azul me elevo como papalote sin que me suelte la mano que me ancla a la tierra.

Yo dije.

18.3.09

Imaginantes: Una pausa para la imaginación.

Imaginantes. Zelazny.
Hace ya como dos meses mi amigo Carlos me recomendó ver la serie Imaginantes que Televisa produjo – si Televisa- sobre literatura (y otras artes) y que transmitía a altas horas de la madrugada. También me recomendó no desvelarme mucho y verlas en youtube. Aquí les dejo algunos videos, a mi particularmente me parece un proyecto hermoso, que realmente me ha dejado en la cabeza la curiosidad de leer estos libros. Ojalá me los obsequies Ningún Lector.
Cortazar.
Creo que éste fue mi gran favorito:
Bueno, en realidad “El horóscopo secular” de Koestler me gustó mucho más, ja, pero es mejor ver toda la serie.

Confesiones de una tía. [En realidad es una queja contra el género femenino][O un homenaje a mis sobrinos].

Adolezco de ser mujer, supongo que eso no es novedad ni tiene importancia, pero hoy mientras hacía algunos montajes y algunos collage con fotografías de mis sobrinos me preguntaba cómo se las arreglaban mis hermanas para dejarse de lado y abocarse sólo a sus pequeños seres. Los conozco a los cinco y son seres increíbles –como seguro lo será el varón que nacerá en mayo- cada uno tan distinto de nacimiento que lo único que los hace iguales es el amor que les tengo- que no la paciencia-. Comparto contigo Ningún Lector los cinco rostros de las personas más bellas que conozco, que más feliz me han hecho y por quien sin pestañear daría mi propia vida.

17.3.09

Antes de dormir siempre cavilamos.

Tengo casi los veintitrés y desde hace unos años [pocos] no he dejado de pensar en hombres, conocidos, pero sobretodo desconocidos, ideales. Pienso en qué no quiero dedicar mi vida a uno solo, por que no creo en el matrimonio, pero tampoco se me dio ser golfa y mucho menos he contado con la gran suerte de tener los que he querido. Ciertamente mi mundo no se enfoca sólo en ese quienquiera que sea que me haga más feliz que los demás, en los hombres que he conocido y en los que quiero y no conocer, hago y pienso sobre otros asuntos [la mayoría más apasionantes, prácticos y efectivos] pero de cualquier manera no me ha abandonado esa pequeña revolución interior, y no pasará por que desde que nacimos hombres y mujeres estamos destinados a pensar en alguna persona que nos acompañe.
Creo que conforme pasa el tiempo las experiencias y mis reflexiones me van situando en un sitio firme y elijo que clase de hombres quiero en mi vida y cuales no, pero algunas veces mis compañeros reales, los libros, me muestran que no importa cuanto pueda pensar y decidir, la vida jamás es lo que parece. Ya he leído El libro de los amores ridículos de Milán Kundera  unas tres veces, pero es esa clase de lecturas que nos persiguen y nos atacan por la espalda, o nos consuelan, aunque más seguidamente lo primero. Así es éste para mí, siempre me da una puñalada. Leía y esto
“…sí, le daba vergüenza: por que vivir en este mundo tanto tiempo y que a uno le pasen tan pocas cosas es vergonzoso.
¿A qué se refería realmente cuando se decía que le habían pasado tan pocas cosas? ¿Se refería a los viajes, al trabajo, a la actuación pública, al deporte, a las mujeres? Se refería, claro está, a todo eso, pero sobre todo a las mujeres,[…] las mujeres se convirtieron para él en el único criterio adecuado para medir la densidad de su vida.
Pero la mala suerte fue que precisamente lo de las mujeres no funcionaba nada bien: hasta los veinticinco (aunque era guapo) le atenazó el temor; después se enamoró, se casó y se pasó siete años tratando de convencerse de que en una sola mujer se podía encontrar la infinitud del erotismo; después se divorció, la apología de la monogamia (y la ilusión de lo infinito) se difuminó y en su lugar llegaron la audacia y el agradable gusto por las mujeres (por la variada finitud de la cantidad).”
me hizo pensar que aunque sea joven y desee muchos o pocos hombres, no tendré los que quiero por mi poca habilidad para ello, y me da un poco de miedillo que en la mitad de mi vida, cuando ya sea cuarentona o más vieja rememore y sienta que no he vivido casi nada, por que ya lo siento así, desperdicio mucho tiempo [como lo hago ahora] en cosas que no me dejarán un buen sabor de boca ni en el momento próximo, menos en veinte años.
Más me vale irme a Los Mochis para mi cumple como lo deseo, y e mayo irme a Mty con Rome a ver a Calamaro, y en no mucho tiempo darme una escapada al DF; más me vale abrazar a todos los que me gusta abrazar, seguir frente a un auditorio temblando de miedo, sólo quisiera que no se me olvide todo lo que quiero hacer, que mi voluntad no se aguade y llegar a la cima para bajar al otro costado de mi vida y emprender las aventuras que estén en el hemisferio derecho de mi ficción, por que no puedo persistir en ser ese personaje en que los hombres sean el criterio que dicten la densidad de su vida, por lo menos, necesito comenzar a hacer equilibrio entre las cosas que realmente me apasionan.